

En primer lugar queremos honrar y agradecer a Ramón Canós la ilusión que supo transmitirnos por esta profesión que fue todo para él. Su intuición, dedicación, conocimientos y contínuo aprendizaje es para nosotros una doctrina de obligado cumplimiento para poder progresar en nuestro oficio.
Figura importante también ha sido nuestra madre, Rosa Canós, quien siempre estuvo compartiendo las decisiones en épocas difíciles y fue el apoyo constante al lado de su hermano Ramón.
Por otra parte también agradecemos su actitud a todas aquellas personas que han trabajado con nosotros en estos 50 años. Nombres como los de Plácido Miranda, Juan de la Cruz, Santiago Chamizo, entre muchos otros, son para nosotros sinónimo de honradez y fidelidad. Todos aquellos que actuaron de buena fe dejaron su huella marcada en la empresa y en nosotros.
Otro pilar de nuestra estabilidad han sido nuestras esposas y familia, las cuales con su comprensión y apoyo han sido las que nos han hecho superar las dificultades del día a día.
Una persona que siempre nos dio buenos consejos y nos supo transmitir desineresadamente una parte de su experiencia ha sido nuestro amigo el Padre Vicente Mundina. Él sabe de nuestro gran aprecio.
Por último, el profundo agradecimiento a nuestros hijos, que con su interés en implicarse nos dan el estímulo que